pensando sobre esta sociedad...
VIVIMOS EN MUNDO DE MENTIRAS.
Llevamos de crisis más de diez años, ya tal parece que los pensionistas deben sustentar a sus hijos y nietos para siempre. A la hora de disfrutar sus últimos años, por la inoperancia de nuestros políticos deben ser los grandes sacrificados estirando su pensión hasta más allá de la desvergüenza de estos malnacidos políticos. Ellos no reparten nada, se apoltronan por doquier con grandes sueldos públicos a verlas venir, aquí me las den todas. Y todavía les cuesta mantener el poder adquisitivo de las pensiones… ¡sinvergüenzas! Si no fuera por ellos (por nuestros pensionistas) este país explotaría de miseria y necesidad. Estos mayores les dejaron un país avanzado, libre, democrático, un Estado de derecho y de bienestar más que aceptable... Ustedes así se lo pagan. Ustedes lo están tirando todo por la borda.
Las personas mayores abandonadas a su suerte, solas en sus casas, la mayoría mujeres viudas (de estas, las feministas no se acuerdan para nada, se les da mejor lloriquear por llegar hasta donde por ellas mismas no podrían jamás, exigiendo: cremalleras, cuotas y techos de cristal), solo la solidaridad de algunas personas hace que algunas de estas personas mayores no estén tan solas, las sacan a pasear, a la compra, al médico, etcétera, no pueden salir de casa solas. No solo por edad, salud y falta de recursos económicos, es que se las roba cuando van a los cajeros, tirones por la calle, en casa... a nadie le importa proteger a estas personas como lo hacemos con nuestros políticos. ¿Qué temen nuestros políticos en este país avanzado y civilizado? Si lo hicieran bien, no deberían temer a nadie que no fueran los mismos temores que nos alteran la vida a todos los demás. ¿Por qué protegerlos a ellos y al resto no? ¿Acaso su vida vale más que la de los demás?
Al menos por decencia y pudor, por honrar su vida y cargo (individuos rastreros), podrían invertir en residencias públicas donde las traten decentemente y con los cuidados que se merecen. Además, generarían empleo y lo pagarían ellos con su pensión. Se les llena la boca de agua de hablar del pasado (memoria histórica) y se olvidan el pasado reciente y el presente. Pierden el tiempo mirando 80 años atrás, recordando muertos, protejan la vida de los que aún están. Decía mi madre: “Después de muerta, la cebada al rabo; nada de flores después de muerta, jamón del bueno en vida”.
Mantenemos una tropa inmensa de políticos en “activo”, retirados y pensionados con toda clase de seguridad personal y familiar: escoltas, coches oficiales y toda clase de prebendas y comodidades. Según algunos cándidos, necesario para su seguridad y en pago a su labor al servicio de los demás. Más bien en pago a sus nefastas gestiones públicas. Me decía un amigo: es que eso da trabajo también, chóferes, escolta... ¡Cojonudo! Ya está el desempleo arreglado: a cada persona mayor que esté sola, le asignamos dos escoltas por jornada de ocho horas y un asistente en el mismo horario... el paro solucionado de un plumazo.
Si fueran pocos los que les asignamos seguridad las 24 horas que están en activo y otra serie de profesiones que mejor no enumerar para no escandalizar a nadie, ¿por qué también los Felipe, Rajoy, Aznar, ZP, Puyol, Ibarra... y otros cientos más de ellos que pasaron a la reserva o pensionados tienen que tener esa superprotección y el resto de mortales (sobre todo, los más vulnerables como son los ancianos) se tienen que defender, si fuera el caso, por ellos mismos? ¿Acaso vale más la vida de esos individuos que viven a cuerpo de rey a nuestra costa que el resto de ciudadanos?
Simplemente una reflexión para que nos preguntemos si realmente somos tanto como nos creemos o más bien marionetas de un sistema podrido que cada cierto tiempo empobrece a la mayoría, con miedos, recesiones, crisis que se inventan, para unos pocos (la aristocracia) vivir a costa de la plebe que además tiene que estar agradecida porque si no fuera por ellos la cosa sería aún peor. ¿Dónde están esos economistas a los que se les da tan bien telegrafiar y predecir el pasado pero que jamás prevén y evitan esas crisis que siempre -¡qué casualidad!- pagarán los de siempre?

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