viernes, 2 de octubre de 2026

POLÍTICOS CONTRA AL VIVIENDA.

 Supongo que los actuales decretos de la vivienda son parches ridículos que persiguen atender una situación de cierta excepcionalidad. Con ello, calmar a la multitud, además de por supuesto obtener cierta ventaja electoral. El problema de la vivienda es un muy serio problema que nunca jamás lograremos resolver en España en los próximos años. Suena fatal, pero es así. El reparto de cargas en la materia entre las Administraciones central y autonómicas, como la profundidad de la gresca partidista impedirán el más mínimo consenso absolutamente necesario para tratar de zanjar algo de semejante magnitud. Disculpen mi osadía por adentrarme en un sector del que desconozco casi todo, pero se me antoja que el remedo a la vivienda pasa sustancialmente por la construcción de vivienda de cualquier naturaleza, ya sea pública o privada, así como de todo tipo de amplitudes y calidades. Supongo que cada nivel de la Administración debería estar liberando suelo y promoviendo edificación, que es lo que no se está haciendo, a tenor de la enormemente ridícula entrega de viviendas que se han hecho hasta ahora. Diez mil de las ciento ochenta mil que prometió el presidente Sánchez. Noventa y ocho de las ocho mil que prometió el presidente Rueda en Galicia, por poner el caso. El País Vasco es una de las comunidades con mayor tasa de ejecución. En los últimos diez años se han calificado-entregado en torno a veinte mil viviendas protegidas. El desfase más que evidente, supone una vergüenza en toda regla, de la que los interesados no se inmutan, entreteniéndonos en las mil y una chuminadas con las que nos distraen. Malabares en las Cámaras legislativas. Normativas estúpidas que nos entretienen. Inmersiones lingüísticas que seguro que alcanzarían notable eco de no ser porque nos divierten de lo sustancial. Nuestros políticos se niegan a hincarle el diente a lo complicado, que requiere además de tiempos considerables de ejecución. De ahí precisamente los consensos que propiciarían la continuidad. Se niegan a asumir para empezar, que el panorama habitacional ha mutado en España del rosa al amarillo en estos últimos años. Que en la casa donde antes vivían ocho, ahora requiere de seis pisos, porque incluso las parejas quieren disponer del suyo propio. Nuestros políticos se niegan a entender que nuestra tremendamente envejecida población necesitaría de planes habitacionales específicos, los cuales liberarían viviendas que anhelan nuestros hijos. Nuestra morralla política se resiste a ver que es imposible del todo edificar vivienda sin mano de obra en el sector, que es lo que hay. Se niega a comprender que la adecuada integración de inmigrantes proveería al sector de operarios del todo necesarios. Así que, en tanto rechazan a admitir su levedad, su inconsistencia y su ineficiencia, se pegan intentando sacar adelante decretos ridículos que tratan de satisfacer a unos, en tanto joden a otros. Tratan de obtener ventaja de un desahucio torpe, independientemente de que una anciana imposibilitada y vulnerable donde habría de estar es con un familiar o en una residencia de las que del mismo modo carecemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario