El Banco de España prevé "inflación elevada" hasta 2028 y avisa de "persistencia de restricciones" en la construcción de viviendas
La institución revisa al alza la previsión de crecimiento pero más aún la del IPC para 2027 con ralentización en el El Banco de España prevé "inflación elevada" hasta 2028 y avisa de "persistencia de restricciones" en la construcción de vivienda, pese al déficit habitacional que padece el país.
Las proyecciones publicadas por el organismo que gobierna José Luis Escrivá revisan al alza su estimación de crecimiento para este año y el próximo con respecto a las últimas del pasado junio, pero más aún las de inflación tras el encarecimiento de los productos energéticos y de los servicios. "El actual ejercicio de proyecciones de la economía española anticipa un crecimiento del PIB del 2,6 % en 2026 y del 2,2 % en 2027 —tres y cinco décimas más de lo esperado en las proyecciones de junio—, mientras que la inflación se situaría en el 3,9 % y el 3,7 %, respectivamente —tres décimas y 1,1 pp por encima de lo previsto en junio", señala el informe del Banco de España. En 2027 prevé que la inflación subyacente, la más peligrosa sin energía y alimentos frescos, será incluso superior a la de este año.
La revisión al alza del crecimiento a pesar del impacto de la guerra de Irán se debe a que, según el servicio de estudios del organismo, "la economía española mantiene una resiliencia notable. Resalta "el dinamismo de la demanda interna, en particular del consumo privado y la inversión, mientras que la demanda externa contribuyó negativamente al crecimiento debido al significativo repunte de las importaciones".
Sin embargo, los ciudadanos pierden al tiempo poder adquisitivo, por "la presión inflacionista" y augura un IPC, que en el escenario más adverso, podría superar el 4% no sólo este año, sino el próximo. "Los precios de la energía se han incrementado de manera generalizada e impulsan la inflación. La inflación energética alcanzó una tasa interanual del 22 % en septiembre, tras incrementarse en 15 puntos porcentuales desde abril. A esta evolución ha contribuido el aumento de los precios del gas a nivel internacional que ha provocado el encarecimiento de la electricidad en el mercado mayorista. Esta traslación del aumento del precio del gas a la electricidad fue especialmente intensa en los meses de verano, cuando se reduce la producción de energías renovables y aumenta la demanda por las altas temperaturas", señala el informe, que recuerda que las energías renovables necesitan el apoyo del gas durante casi todo el año.
En cuanto a la vivienda, el Banco de España elude comentar finalmente en su informe los dos decretos de Vivienda del Gobierno, pero constata que la construcción de viviendas sigue muy por detrás de la demanda y es uno de los grandes condicionantes de la actividad económica. "La inversión residencial mantiene un crecimiento más moderado de lo previsto ante la persistencia de restricciones que limitan su mayor dinamismo esperado. La moderación en el avance de la inversión residencial en 2026 está en línea con un menor ritmo en la ejecución de los visados y una disminución de la tasa de finalización de nuevas viviendas, la aceleración de los costes de los factores productivos o las dificultades en el acceso y la conexión a la red eléctrica, que limitan nuevas promociones", señala el informe presentado por el director general del Servicio de Estudios David López Salido. Éste ha indicado que los decretos del Gobierno últimos están siendo evaluados aún y que hay que esperar a ver sus efectos, aunque se ha reafirmado en que las recetas del Banco de España son "las del informe anual".
Este informe centra el problema de la vivienda en la falta de oferta y es escéptico con poner controles a los alquileres. No entra en la narrativa del Gobierno sobre los fondos buitres o la especulación. Al contrario, señala que los altos precios deberían animar a más construcción, pero no lo hace. "Este déficit de vivienda nueva debería favorecer un mayor dinamismo de la inversión residencial, si bien la actual rigidez de la oferta de vivienda limita su crecimiento esperado en los próximos trimestres". El problema es "la persistencia de restricciones de naturaleza estructural, como son la insuficiencia de mano de obra2, la lentitud de los desarrollos urbanísticos o la escasez de suelo finalista", insiste.
En cuanto al empleo, augura una ralentización en el crecimiento. De crecer un 2,6% en 2025, lo hará un 2% en 2026 y un 1,8% en 2027, según sus previsiones.empleo


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