miércoles, 1 de julio de 2026

LAS MENTIRAS REPETIDAS ENVEJECEN A SU AUTOR

 En lo que es el debate público, normalmente procuro centrarme en el caso más que en el personaje, pero hay excepciones que resultan ineludibles sobre todo si nos referimos a nuestro Presidente y su careto, que parecen sacados de una película de terror.

Cuando a los megalómanos se les toma por sorpresa, necesitan aparentar que hacen algo, lo que sea, que sirva como sustituto, especialmente en el contexto español, donde la sociedad vive de ilusiones, promesas y paguitas las 24 horas del día, para luego pasar a otra tontería. Mientras mantengas la especulación, podrás estar al mando, o más bien aparentar estarlo.

Si bien la mayoría de los políticos mienten ocasionalmente, Sánchez es un caso aparte. No respeta la norma -no puede- de que para mentir con eficacia, para que la gente tome las mentiras en serio, el mentiroso necesita decir la verdad el 90% de las veces (imposible en su caso).

Sánchez ha invertido por completo cualquier proporción óptima imaginable entre verdad y mentira, lo que a veces le hace parecer tonto e ineficaz, además de sorprendentemente mendaz.

Por otro lado, dada la absoluta ceguera e incompetencia de la mayoría de hombres y mujeres que le rodean, algún genio podría haber deducido que EE UU e Israel, en el bando contrario, no son más que moscas cojoneras sin ninguna repercusión en nuestra estabilidad económica, social y política. Craso error.

Es más probable que Dios Todopoderoso intervenga y lance un par de asteroides sobre Moncloa para destrozar este desiderátum extremista o que los extraterrestres la invadan y detengan a todo el Consejo de ministros, a que el propio Congreso haga algo, asumiendo que ninguna institución humana es más inútil y patética que el actual Congreso de los Diputados.

Cualquiera puede deducir que hay algún político que debería ser puesto en cuarentena para evitar la propagación de su enorme estupidez, después de haber dado positivo por ser un imbécil..., pero no señalemos.

Incluso muchos extremistas de izquierda que emocionalmente no aceptan el estado comatoso en el que está nuestro Gobierno o, como dicen los psicólogos, se encuentran en un profundo estado de negación, ya culpan a los jueces, la UCO y al PP si su mascota muere, si se atragantan con la comida o si, por accidente, pisan una mierda canina en una acera.

Vivimos en un Bosque de Sherwood patas arriba, donde el gobierno no roba a los ricos para alimentar a los pobres, sino que roba a los pobres, a la clase media y a cualquiera que no tenga conexiones políticas, para enriquecer aún más a los poderosos.

Hoy en día, vemos la imagen repetida de un Pedro Sánchez que tiene la costumbre de favorecer a sus allegados y no le importa el consenso. Nuestra democracia es ahora un club exclusivo para socios... socialistas y afines.

Dudo que un presidente que grava a los pobres para pagar a los ricos y recorta los servicios básicos, pueda inspirar un apoyo entusiasta a proyectos faraónicos.

Los españoles estamos cansados de tantas mentiras, de estas absurdas expresiones de vanidad, de estas fútiles búsquedas de prestigio.

Dado que mantener una imagen positiva de sí mismo es el objetivo primordial de todo narcisista que se precie, Sánchez empezará a culpar a quienes le rodean, a medida que la situación empeore. En algún momento, la disyuntiva será: «Pedro Sánchez o nosotros». Para algunos será tarde.

Saludos cordiales.

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