Bélgica registra un primer caso de suicidio inducido por un chat gestionado por inteligencia artificial
Un padre de familia en la treintena, con buen empleo, se quitó la vida tras seis meses chateando con «Eliza»
Cara a cara con una inteligencia artificial: «No tengo agenda oculta ni malas intenciones»
Un joven científico belga con empleo estable en el sector de la sanidad, en la treintena, una familia normal, con dos hijos. Este es el somero retrato de alguien que decidió suicidarse después de seis meses de intercambios intensos de mensajes con un chat gestionado por inteligencia artificial. Ese fantasma digital que manipuló a la víctima hasta empujarle a quitarse la vida está basado en la tecnología GPT-J (Generative Pre-trained Transformer ) y no en la popular GPT-3, pero los expertos advierten que los riesgos están claramente presentes en todo el espectro de este fenómeno más que emergente.
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