jueves, 10 de octubre de 2013

UNA SANIDAD ENFANGADA EN UN CAOS TOTAL

Indignación, sin más. Mucha indignación

El enfado ciudadano ante los privilegios de los políticos.

A este ciudadano le gustaría saber si los políticos de esta comunidad principesca, políticos de chichimochi (utilizo este adjetivo en aras de mantenerme en una línea de prudencia, de lo contrario acabaría la cosa en los tribunales), después de las interminables y vergonzosas disquisiciones sobre sus emolumentos, nada despreciables estando el panorama como está, si sufrieran de lumbago o de artritis gotosa: ¿esperarían colas interminables en las oficinas de citas de los ambulatorios y meses para acceder a la consulta de un especialista del agónico sistema sanitario público? Si no conociera el percal, tendría dudas, pero mamándolo muy de cerca, como hago todas las mañanas desde hace 38 años, les diré que no tengo ninguna. Lo que las lámparas de quirófano han visto, si un día les diera por cantar, las coplas de Bárcenas abandonarían el "hit parade" de la tonada española. Preferencias que desdicen uno de los puntos más simpáticos de nuestra Constitución: la Sanidad, con mayúscula por lo que representa, ha de ser igual para todos. Una de dos, o los padres de la Constitución adolecían de ingenuidad patológica o de hipocresía en grado sumo. Voto por lo segundo. Los responsables de la salud, como han demostrado hasta el momento, seguirán cometiendo atrocidades contra el sistema sanitario. ¡Curiosa y triste paradoja! Y para ejemplo el sufrimiento de un pueblo con los tumores rondándole tripas y cabeza para acceder a un punto de posible curación. Guardémonos, amigos, de las estrategias de estos mandarines que sólo sirven para la foto y el pincho de tortilla de las inauguraciones, ah, y para mangonear Gispasa (Gestión de Infraestructuras Sanitarias del Principado de Asturias). Esto más que un pastel a la puerta de un colegio, es la ovejita lucera a la salida de una guarida de lobos. ¿Saldrán a la luz pública las verdaderas cuentas de Gispasa? Usted que lo vea.
A este ciudadano le gustaría saber si las reducciones en las plantillas, para el caso del personal administrativo del Sespa, junto a la irrupción de un macrosistema informático que no hay hijo de madre que lo entienda, dos cuestiones que han puesto nuestra Sanidad patas arriba, ¿se harán extensivas al número de diputados, concejales, asesores, directores, subdirectores, coordinadores, jefes de negociado y otras pamplinas poltroneras? Ello supone la sangría más dolorosa del sistema si se tiene en cuenta que los pagamos de nuestros dineros, de los que andamos cada vez más menguados, a sabiendas de que se trata de una inversión sumo improductiva pues no sólo no hacen nada, sino que estorban más que otra cosa y para muestra este "botón". Está claro, para ellos son las eras y para nosotros los ERE.
Hoy leí una cita del periodista americano Edward R. Murrow (recuerden la película de Clooney Buenas noches, y buena suerte) que nos cae entre estas líneas como anillo al dedo: "Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos".
Y ¿cuándo dejaremos de ser ovejas?
El año que viene, si Dios quiere.

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