lunes, 7 de octubre de 2013

UN OTOÑO CALIENTE ALGO TARDÍO.

Listos.

Tardío otoño caliente para entrar en la amnistía de facto que recorre España: a la calle para no ir a la cárcel.

Así que, estando ya a treinta y siete de septiembre, se les ocurre empezar a hablar de otoño caliente. Un poco más y nos plantamos en el invierno entre preparativos.
Altos mandos de la UGT han sido pillados en la macro estafa andaluza y no metiendo las manos en un cajón sino con un montón de tentáculos en los dineros de todos así que, hala, al contraataque que siempre es la mejor defensa. No les falta razón, si a los chicos y chicas de la Malaya les cae la mitad de la mitad de lo presumido; Matas, en casa; Pepiño Gasolineras, de rositas; los Pujol, Urdanga, la Infanta, etc.muertos de risa y así todo lo demás ¿por qué a estos míticos luchadores por los intereses de la clase obrera no les va a corresponder un buen trozo de la amnistía encubierta que se está administrando a diario?
A la calle, compañeros, que no quiero ir a la cárcel. No van contra el Gobierno porque son más verticales aún que con Franco. Qué va. La agitación otoñal, tardía en todo caso, es una pieza a cambiar por la impunidad. Ahí tienen a la autodenominada escritora Almudena Grandes, atacando sexistamente a la juez Alaya. En su día destacó por contar chistes de monjas violadas. Qué maja, qué progre, qué graciosa. Sigue haciendo favores que mañana bien sabrán pagárselos.
El otoño caliente se anuncia por la bajada de las pensiones que la ministra Báñez -un pueblo es, un pueblo es, un pueblo es- en el mayor ejercicio de desvergüenza de los últimos cincuenta años, califica de subida. Hay causa para manifestarse a diario y para querellarse: te quitan el dinero mes a mes durante toda tu vida y después te devuelven lo que les da la gana, en todo caso la mitad o menos de lo debido. ¿No se trata de un robo masivo?
Líderes del PP temen que, así, no los vayan a votar ni sus cónyuges y en el PSOE, después de que Susana Díaz se proclamase española, empiezan a mover la calle. La pesadilla socialista está de vuelta: tiemble después de haber reído.

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