Cuando alguien escucha el término 'comercio justo' inmediatamente piensa en productores de alimentos o productos textiles de América Latina o África, y posiblemente se muestre dispuesto a adquirirlos allí donde se garanticen estas prácticas, pero puede que muy pocos identifiquen esta idea con los agricultores y ganaderos de muestro país.
Resulta evidente que se parte de situaciones diferentes, tal y como corresponde a países con distintos niveles de desarrollo, pero la queja de los productores propios se repite desde hace años y es que el agricultor y el ganadero son los más perjudicados en la cadena alimentaria por tener poca capacidad de negociación frente a los grandes grupos de distribución, como como Mercadona o Carrefour, que fijan lo que el consumidor debe pagar en sus establecimientos y es por esto que también reclaman un 'precio justo' para sus productos.
Y es que el consumidor exige precios bajos en la leche, el aceite de oliva, los cereales del desayuno o la fruta y aunque suban los abonos, los tratamientos de plagas, los transportes y todo el proceso alimentario, el precio se mantiene rebajando el margen que le queda al eslabón más débil de la cadena, el productor, agricultor o ganadero, que sufre una continua pérdida de renta desde antes de la crisis.
Desde la Federación Amdaluza de Empresas Cooperativas Agroalimentarias (Faeca) su presidente, Jerónimo Molina, lanzaba una pregunta a varios responsables de la distribución comercial en España participantes en una mesa redonda durante el Congreso de Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía que se celebraba en Granada esta semana. "La cuestión es ¿por qué no suben los precios en el sector agroalimentario cuando aumentan en todos los demás?", preguntaba Molina, sabierndo que la cuestión resulta muy impopular en la ciudadanía, sobre todo en tiempo de crisis.
Su razonamiento era el siguiente: "Suben los costes de la energía y pagamos más por el recibo de la luz. Lo mismo con los transportes, pero con los alimentos no sucede así. Se mantienen los precios pero a costa de rebajar lo que la distribución paga a los agricultores proveedores de esos alimentos", afirmaba el presidente de Faeca.
Los intermediarios
Desde la distribución se asegura que se tiende a prescindir de intermediarios no necesarios. Incluso hay grupos como Edeka, líder en Alemania, que negocia directamente con los productores, muchos de ellos españoles.
Sin embargo, también recuerdan que no siempre son posibles soluciones como la venta directa para acortar los márgenes y dejar más ganancia al productor. "Hay algunos informadores que publican semanalmente el precio de materias primas en origen y en algunos supermercados y tiendas de España. Y dicen, a tanto está el cerdo en la lonja de Lleida y a tanto en la carnicería de su ciudad. Y yo digo que no se tiene en cuenta que si el consumidor quiere esos precios bajos debería coger su coche, irse a Lleida, llevarse el cerdo vivo, sacrificarlo, despiezarlo y conservalo en cámaras frigoríficas. Todo esos servicios tienen su precio, explica José Ignacio Arranz, presidente del Foro Agroalimentario, la asociación de empresas proveedoras de Mercadona.
El consumidor y su obsesión por el precio también sirve de coartada para las cadenas de distribución. "El tener a un cliente o no puede ser cuestión de 5 céntimos. Si se le sube esos 5 céntimos te abandona para irse a otro lado donde pueda comprar, aunque sea otro producto incluso de inferior calidad pero al mismo precio, asegura Arranz.
Desde el sector agrario se recuerda que no sólo se trata de mantener los precios finales, sino que se han dado bastantes casos en que se han ofrecido como productos reclamno el aceite de oliva o la leche a precio por debajo del coste de producción, práctica prohibida por la legislación.
Negociación desigual
La solución es compleja. Desde el sector cooperativo se asegura que es necesaria la fusión de estas entidades para poder negociar precios en igualdad de condiones con la distribución. En otra mesa redonda del congreso de Faeca los tres gerentes de las cooperativas más importantes de Andalucia (Covap, Dcoop y Unica Group) coincidían en el diagnóstico. "Pese a esto, lo único claro es que somos muy pequeñas".
Antonio Luque, gerente de Dcoop (hasta hace unos días Hojiblanca, ahora fusionada con Tierras Altas) lo viene diciendo desde hace tiempo y lo repitió en su intervención en Granada: "Tendríamos que ser sólo tres o cuatro grandes cooperativas". Es lo que sucede en países como Holanda.
En España hay en estos momentos cerca de 4.000 cooperativas agroalimentarias y compitiendo entre ellas para conseguir ser proveedor de una gran cadena y muchas de ellas participan en esta guerra de bajada de márgenes a los agricultores. Francisco Contreras, director de promoción y ventas de Edeka, enseñaba un voluminoso taco de folios con los correos electrónicos recibidos en el que distintos productores ofrecían abastecer a mitad de precio. Así es difícil poder fijar márgenes mínimamente rentables para el campo.
COMENTARIO:La forma de plantear la pregunta ya es engañosa, para que los agricultores perciban un pago justo a sus productos no hace falta que el consumidor pague más simplemente basta con que las cadenas de híper y supermercados cambien sus políticas comerciales que consisten en comprar mucha más mercancía de la que van a vender ,ponerla a un precio estratosférico y luego si no se puede vender un 40% o un 50% a la basura nada de hacer buenas ofertas, simplemente con que afinaran un poco a la hora de adquirir la mercancía la podrían comercializar más barata y podían pagarle un poco más al productor pero no se complican la vida, compran barato, venden caro y la mitad de la mercancía al contenedor.
Desgraciadamente, hay muchas cosas por regular. Pagar el precio justo suena a correcto, lo difícil es determinarlo. Por otra parte, la calidad de lo que comemos debe ser la correcta, toda la cadena alimentaria debe ser responsable. Basta de transgénicos, lo que comemos tiene que ser alimentado correctamente, sin hormonas engordadoras, ni antibióticos no recomendables, insecticidas utilizados correctamente, y así hasta la eternidad. Responsabilidad profesional a todos los niveles. Control institucional para evitar trampas y abusos en todos los aspectos. Pero lo importante aquí y ahora, son los ingresos y gastos presupuestarios. Suerte a todos. La que se avecina.....
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