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domingo, 25 de octubre de 2020

LOS JÓVENES ACEPTAN RESIGNADOS AL TOQUE DE QUEDA A PESAR DE SENTIR QUE EL VIRUS LES ESTÁ"ROBANDO LA JUEVENTUD"

 Los jóvenes aceptan resignados el toque de queda a pesar de sentir que el virus les está «robando la juventud»

Los detractores de la medida sostienen que será «ineficaz» porque seguirá habiendo reuniones por las tardes.

Para la mayoría de los jóvenes la diversión significa fiesta y casi había llegado a ser una «asignatura» más que aprobar en su vida universitaria que ahora se ha visto truncada por el coronavirus. Después de una semana negra en cuanto a contagios e ingresos en UCI en España, el Gobierno ha decretado este domingo el estado de alarma y ha impuesto un toque de queda en todo el país que prevé prolongar hasta mayo de 2021.

A pesar de que se ha «criminalizado» a los jóvenes por las imágenes de botellones y fiestas clandestinas durante el verano y al inicio del curso escolar, la mayoría aceptan resignados el toque de queda. Entre los más fiesteros se encuentran los recién llegados a la universidad. Es el caso de María Santos, de 19 años. Llegó el año pasado a Madrid desde su pueblo natal, Barcience, para estudiar periodismo y ahora siente que el virus le está «robando la juventud».

«La vida universitaria, mudarte a otra ciudad es algo para lo que te preparas un poco, se convierte en un objetivo conocer a gente nueva, salir, divertirse y ahora no se puede», lamenta. María lleva desde marzo sin salir de fiesta y admite que se le está haciendo un poco cuesta arriba. «Ya no es por salir de fiesta, es por desconectar, estar con tu grupo de amigas, con gente nueva. Lo cumpliré porque no queda otra, no voy a ir de botellón, pero sí que se echa un poco en falta», asegura.

Javier Bustos, de 22 años, coincide con María. «Creo que sí me están robando la juventud, pero es necesario que lo hagan. Valoro más mi vida que el poder tomarme una copa a las 3 de la mañana». Él también reside en Madrid y ve esta situación como una oportunidad para conocer la viudad de otra forma: «promoviendo cultura de día, volver a ir a museos, conocer nuevas zonas del Madrid escondido, etc».

«Echo de menos salir de fiesta, pero echaría más en falta a mi familia si les pasara algo»

Nerea Díez, de 24 años, señala en declaraciones a este periódico que aunque no solía salir mucho de fiesta antes de la pandemia, sí lo echa de menos. «Es lo que hay. Estamos en medio de una pandemia y hay que hacer balance. Echo de menos salir de fiesta, pero echaría más en falta a mi familia si les pasara algo», relata.

Además, señala que todavía quedan alternativas para «desconectar»: «Yo salía más de tardeo, a tomar una copa y no tanto de fiesta y eso todavía lo podemos hacer. Es reaorganizarte un poco y adelantarlo». En la misma línea se pronuncia Inma Jiménez, de 23 años: «Yo ya me he acostumbrado a no salir y echo más de menos poder hacer planes, juntarme en una casa y cenar tranquilamente sin tener miedo».

Sobre si creen que se respetará el toque de queda, Luis C., de 25 años, sostiene que la gente se cohibirá un poco más, pero sospecha que «habrá fente que no lo entienda. Si no puedes salir a la calle, no puedes irte a los bares, buscarás la forma de despejarte un poco. Todo el día estar encerrado es duro».

El 9 de mayo queda «muy lejos»

La mayoría coincide en que conocer la fecha en la que supuestamente la prohibición acabará lo hace todavía peor. «El 9 de mayo queda muy lejos, pero están siendo realistas. Antes nos ponían la manzana delante del hocico con cada prórroga del estado de alarma y ahora han ido con la verdad por delante, pero la gente se desespera», afirma Luis.

Otros jóvenes no llegan a comprender el porqué de la restricción nocturna. «Sinceramente no lo llego a entender porque parece que el virus solo actúa en X franjas horarias», señala Inmaculada Arreaza, de 22 años. «A mí personalmente no me afecta porque a esas horas de normal estoy en casa y no voy a infringir ahora las normas, pero gente irresponsable hay siempre y si no quieren jugársela por si les multan, adelantan la hora del botellón y punto».

También destaca que «a los que de verdad va a afectar es al sector de la hostelería, porque si la gente quiere juntarse de cena en una casa sin cumplir límite de aforo y personas lo hará, mientras que un restaurante se toman medidas» y cree que se deberían estudiar «otras alternativas» porque «nos cuesta entender la efectividad que pueda tener el toque de queda».

«Con tantas recomendaciones en los últimos meses se nos ha ido a todos de las manos»

A Iñaki Fernandez, de 21 años, el toque de queda le parece una medida «necesaria», ya que «con tantas recomendaciones en los últimos meses se nos ha ido a todos de las manos». No obstante, sostiene «que se tendría que matizar también en el resto de las situaciones del día a día, porque no todo es culpa de los botellones».

También opina que con el toque de queda nocturno «se quiere seguir culpando a la juventud por sus salidas nocturnas, cuando no todo es así». Él vive en País Vasco y señala que apenas ha visto en su comunidad «trabajadores desinfectando el transporte público cuando siguen utilizándolo miles y miles de personas al día. Y lo mismo ocurre con quienes siguen trabajando casi en la misma situación que antes de la pandemia».

Entre los detractores del toque de queda se encuentra también Álvaro Jiménez, de 19 años. «Me parece un poco inefectivo. Estamos ya cansados y la población no es muy receptiva. Se va a respetar en un principio pero en el futuro lejano cuando bajen los contagios no está tan claro», señala. En su caso salir de fiesta a discotecas era algo esporáico que hacía una vez al mes, pero sí organizaban noches de copas en casas particulares, cenas unas dos veces por semana. «Ahora en nuestro grupo de amigos hemos empezado a hacer planes de quedar a comer y que se alargue por la tarde y estamos buscando casas más que bares con terraza», asegura.

Carlos Martín, de 23 años, considera que el toque de queda es una medida «necesaria» pero que «llega tarde» y cree que la gente «va a seguir saliendo, se adaptará a los nuevos horarios y habrá fiestas en casas», porque, a su juicio, «los jóvenes necesitan relacionarse y salir».

«Una alternativa a un confinamiento total»

Frente a la negatividad de la mayoría de los jóvenes ante la medida, algunos deviden ver el lado positivo. Camino Calvo, de 22 años, ve el nuevo estado de alarma como «una alternativa a un confinamiento total». «Creo que han tardado mucho en tomar decisiones críticas para que el virus no se propagara tanto, pero en estos seis meses que nos quedan por delante con este estado de alarma, espero que la gente sea más consciente de la situación. Tenemos que pensar en todos los que trabajan en el área sanitaria y que para ellos la situación les está desbordando física y psicológicamente», recuerda.

No obstante, Javier Martínez, de 23 años, señala que hay que pensar también en los trabajadores del ocio nocturno. Se hace llamar «Javi Core» y su hobby es ser DJ y en junio, cuando se levantaron las restricciones a las discotecas comenzó a ser su principal fuente de ingresos. «Ahora tengo cero ingresos, me ayudan mis padres económicamente y si no encuentro nada tendré que irme de Madrid», lamenta.

Durante el poco tiempo que estaba trabajando asegura que sí se cumplían las medidas en las discotecas. En su caso había zonas delimitadas para que los grupos de amigos no interactuaran con otros y no había pista de baile. «Era mucho más seguro que un botellón en el que se juntan varios grupos de amigos sin distancia de seguridad y sin mascrilla».

Por último, recalca que cuando se habla de salir de fiesta la imagen de la discoteca hasta los topes y con baile hay que eliminarla de nuestra mente. «Ahora ir a una discoteca significa ir a tomar una copa con menos luz y la música un poco más alta que en un bar. Nada más».

YA A LOS  MAYORES LOS ÚLTIMOS DÍAS DE VIDA.

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