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jueves, 1 de junio de 2017

CHANCHULLO MULTIMILLONARIO EN DIETAS Y SOBRESUELDOS CON DINERO PÚBLICO


Sarga se creó en 2012, fruto de la fusión de las empresas públicas aragonesas Sirasa y Sodemasa
Sarga se creó en 2012, fruto de la fusión de las empresas públicas aragonesas Sirasa y Sodemasa

Chanchullo multimillonario en sobresueldos y dietas en una empresa pública de Aragón.
Comidas a porrillo pagadas con dinero público, salarios a dedo y sin justificar, «gastos protocolarios» sin control...
Las cuentas de la empresa pública Sarga (Gobierno de Aragón) son un agujero negro embadurnado de irregularidades con costes millonarios. Lo ha destacado un informe de fiscalización elaborado por la Cámara regional de Cuentas que ha hecho disparar la polémica en torno a una compañía cuya gestión hace años que estaba bajo sospecha.
El cúmulo de irregularidades que se ha destapado es de tal calibre que algunos partidos han abogado por profundizar en la investigación para depurar responsabilidades. El caso salpica de una u otra forma tanto al PP como al PSOE y al PAR, los partidos que se han ido sucediendo en el Gobierno aragonés durante todo el tiempo de vida que acumula Sarga y sus antecesoras, Sirasa y Sodemasa.
Sirasa y Sodemasa se crearon durante el Ejecutivo regional PSOE-PAR. La primera quedó bajo el control de los socialistas, adscrita a la Consejería de Agricultura; la segunda, Sodemasa, fue manejada por el PAR y vinculada a la Consejería de Medio Ambiente que durante años dirigió el aragonesista Alfredo Boné. Los casos de enchufismo político se convirtieron en secreto a voces.
Tras la llegada de Luisa Fernanda Rudi (PP) al Gobierno aragonés, en julio de 2011, se emprendió una reordenación de estas caras empresas públicas. Sin embargo, aquello tuvo efectos limitados, porque -según ha destapado la Cámara de Cuentas- las irregularidades siguieron campando. Rudi gobernó en coalición con el PAR, los mismos que antes estuvieron coaligados al PSOE en el Ejecutivo autónomo.
Rudi decidió fusionar Sirasa y Sodemasa en una nueva empresa pública, Sarga, la que sigue funcionando desde entonces. La fusión se consumó en el año 2012, supuestamente para ahorrar costes y poner orden. Sin embargo, ahora se ha sabido que lejos de simplificar cúpulas directivas, la incrementó.

Más de 30 directivos

Esto, en sí mismo, es toda una proeza: la fusión de dos empresas da lugar a una con más sueldos directivos que la suma de las anteriores. Así, Sarga pasó a tener los mismos 27 directivos que tenían las antiguas Sirasa y Sodemasa; y a ellos, además, se le sumaron seis más que antes no tenían puestos directivos y que, sin embargo, se les elevó a esa categoría con la nueva empresa Sarga. Es decir, que en vez de reducir las cúpulas, se ampliaron; de 27 directivos pasó a haber 33.
Por si eso fuera poco, ahora se ha descubierto que otros tres trabajadores que eran directivos de Sodemasa y que perdieron esa condición cuando se produjo la reconversión empresarial, siguieron manteniendo los mismos salarios. Es decir, dejaron de ser directivos en la nueva Sarga, pero siguieron cobrando como si lo fueran.
Además, los nombramientos fueron en todos los casos a dedo y sin cumplir los mínimos requisitos formales. ¿Quién nombró a los directivos? No se ha encontrado un documento reglado que lo avale, ni una firma que se responsabilice. Solo en sueldos, la «estructura directiva» ha llegado a costar más de 1,2 millones de euros al año.

Sobresueldos irregulares

Pero no solo los «agraciados» como directivos se garantizaron sueldos de lustre, sino también una larga lista de trabajadores de escalas inferiores a los que se les «perdonaron» graciosamente rebajas salariales que se les deberían haber aplicado. Aquello ha degenerado sobresueldos irregulares de prácticamente un cuarto de millón de euros al menos entre los años 2013 y 2015, que es hasta donde ha llegado el informe de fiscalización de la Cámara de Cuentas.
Eso solo es una parte de las irregularidades salariales detectadas. La Cámara de Cuentas suma más, con un sobrecoste anómalo de al menos otros 474.000 euros por retribuciones «sin suficiente soporte o justificación».
Y hay más. Por ejemplo, en las retribuciones varialbes que se paga al personal del operativo de prevención y extinción de incendios forestales que anualmente despliega Sarga. Por este concepto se desembolsan casi millón y medio de euros anuales. Y, según la Cámara de Cuentas, en el control y abono de esos sueldos variables se han detectado «numerosos errores, omisiones y correcciones».

Comidas a tutiplén y kilometrajes sin control

Las dietas por kilometraje y comidas de trabajo son otro «agujero negro» en las cuentas de la empresa pública Sarga, y de dimensiones considerables. Sarga se llegó a gastar en 2015 un total de 602.000 euros en dietaspor alojamiento, manutención y desplazamiento «sin haber realizado una regulación global y precisa de los cometidos con derecho a indemnización, límites y justificación». Es decir, 602.000 euros de dinero público repartidos en dietas sin control en un año. Y, de esa cifra, 447.000 fueron por comidas.
El descontrol ha llegado a tal punto que, según ha destapado la Cámara de Cuentas, se ha pagado sistemáticamente la comida de trabajadores en restaurantes situados en la misma localidad donde está su centro de trabajo, algo que no tiene sentido: las dietas por manutención están pensadas para cubrir comidas cuando, por razones justificadas del servicio, el trabajador tiene que marchar fuera de la localidad donde radica su sede laboral.
Ese descontrol en el pago de dietas -convertidas en sobresueldos encubiertos en no pocos casos- ha sido generalizado, según destaca la Cámara de Cuentas. Y no solo en las comidas, sino también en los gastos por kilometraje. «En la cuarta parte de las dietas por kilometraje que se han fiscalizado se han detectado incidencias», concluye la Cámara de Cuentas. El desbarajuste da de sí para casos esperpénticos: por ejemplo, que un mismo trabajador haya pasado al cobro -y cobrado- dos kilometrajes distintos por un mismo trayecto.

«Gastos protocolarios»

Otro de los apartados en los que esta empresa no ha escatimado a golpe de chequera pública ha sido en los «gastos protocolarios». De por sí, es curioso que haya una partida de lustre para tal fin en una empresa dedicada a trabajar en el campo y en el monte. Pero más curioso aún resulta que tiren de esos gastos de representación empleados de todas las escalas, jefes o no jefes. En 2015, Sarga se anotó miles de euros de «gastos protocolarios» que tampoco se hicieron bajo control: «en ninguno de los gastos de atenciones protocolarias que se han comprobado (3.000 euros) consta el motivo de los mismos, únicamente se detallan los asistentes», indica con sorpresa en su informe la Cámara de Cuentas de Aragón.

Enchufismo contrastado

La lista de anomalías económicas suma y sigue en el rosario de irregularidades desgranado por la Cámara de Cuentas respecto a la empresa pública Sarga. Una lista que alcanza también al veterano convencimiento de que esta empresa pública -y sus antecesoras- eran un maná para el enchufismo político. En su informe, la Cámara de Cuentas es rotunda al respecto: «Los procesos selectivos de Sarga presentan debilidades en la aplicación de los principios de igualdad, mérito y capacidad».
SUMA Y SIGUE Y LO QUE FALTA POR SABER Y LO  QUE ESTÁ OCURRIENDO AHORA, MIENTRAS NO SE CAMBIEN LAS LEYES DE LLEVÁRSELO CRUDO PARA CASA Y NO TENER QUE DELVOLVERLO.

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