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domingo, 26 de febrero de 2017

MARINE LE PEN QUIERE ACABAR CON LA UE Y LA OTAN



Marine Le Pen, durante un mitin este viernes en Pierrelatte (centro-este de Francia)
      Marine Le Pen, durante un mitin este viernes en Pierrelatte (centro-este de Francia)
Marine Le Pen quiere acabar con la UE y la OTAN.
La candidata populista recurre al miedo a la globalización para plantear una nueva Francia que dinamitaría los equilibrios del Viejo Continente.
Marine Le Pen, candidata del Frente Nacional (FN, extrema derecha)a las elecciones presidenciales francesas del 23 de abril y el 7 de mayo, propone una ruptura apocalíptica con Europa y la comunidad internacional, potencialmente catastrófica para los franceses, para los europeos, y aliados del Viejo Continente.
Sus propuestas son de una temeridad infinita. Salida de la Unión Europea, ruptura del euro, hiperproteccionismo económico, creación de un nuevo impuesto a las empresas que contraten a extranjeros, abandono del mando militar de la OTAN y ruptura de los grandes acuerdos comerciales internacionales. Todo ello aliñado con encendidos llamamientos contra la inmigración y promesas «sociales» populistas como restaurar la jubilación a los 60 años o un incremento «masivo» del salario mínimo. Un plan para acabar con la Europa que conocemos.
Entre un 25 y un 27 por 100 de los electores franceses se dicen dispuestos a apoyar tal programa en la primera vuelta. Pero todos sondeos señalan que Le Pen sería derrotada en la segunda vuelta tanto por el centrista Macron como por el conservador Fillon.
Estas son sus propuestas y las consecuencias que acarrearían:

1. Europa

Referéndum de salida. La primera medida del programa de Le Pen es convocar un referéndum destinado a votar el «Frexit», la salida de Francia de la Unión Europea (UE). Marine Le Pen prepara la salida de Francia de la UE, el Frexit, tras un referéndum nacional que desea convocar antes de que se cumplieran seis meses de su elección como presidenta. Es la piedra fundacional de toda la arquitectura de su proyecto de ruptura.
División y ruina. La mera evocación práctica del tal proyecto se transformaría automáticamente en un rosario de problemas crecientes: incontables enfrentamientos políticos nacionales e institucionales; tensiones y advertencias diplomáticas en toda Europa; tensiones monetarias que correrían el riesgo de encarecer el pago de los intereses de la deuda nacional.
Convocado el referéndum, tampoco está claro que los franceses votasen automáticamente la salida de la UE. Los agricultores galos han sido los grandes beneficiarios de las subvenciones europeas desde hace medio siglo. La simple celebración del referéndum sería un elemento de lo más desestabilizador. El «sí» precipitaría tormentas monetarias peligrosas para la estabilidad de la moneda europea, desastrosas para toda Europa; sin olvidar el estallido de un proceso de ruptura de todo el proyecto de la construcción política de Europa. El «no» evitaría una catástrofe mayor, pero precipitaría un tenso enfrentamiento entre franceses partidarios y adversarios de Europa.

2. Alianza Atlántica

Fuera del mando militar. Le Pen propone la salida de Francia del mando militar integrado de la OTAN y la afirmación de una «defensa autónoma» en todos los terrenos de la seguridad nacional, incluida la lucha contra el terrorismo.
Golpe a la seguridad colectiva. Presidenta, Marine Le Pen tendría casi todos los poderes necesarios para precipitar la salida de Francia de la OTAN. Está por ver si tendría una mayoría parlamentaria suficiente para imponer su voluntad personal. Pero la mera evocación de tal proyecto suscita graves dudas sobre la credibilidad de la seguridad nacional y sería un duro golpe contra la Alianza Atlántica. Tercera potencia atómica mundial, tras EE.UU. y Rusia, Francia tiene un puesto eminente en el sistema de seguridad trasatlántico; y participa en todas las operaciones militares aliadas, dentro y fuera de la OTAN. De la neutralización de terroristas al control de las fronteras europeas, pasando en el control de las fronteras del sur del Mediterráneo y Oriente Próximo, Francia es un actor indispensable en la seguridad continental. Sahel, Libia, Irak o Siria son escenarios militares donde París tiene posiciones importantes, inseparables de la solidaridad europea y trasatlántica. En el terreno estrictamente nacional, ningún Estado europeo es capaz de combatir en solitario contra las diversas amenazas terroristas.

3. Aislamiento

Cierre de fronteras. El FN propone «restaurar las fronteras nacionales y salir del espacio Schengen».
Otro golpe a Europa. El cierre de fronteras y la ruptura del Acuerdo de Schengen son pura ilusión demagógica. Francia solo tiene fronteras con países europeos. Y restaurar las fronteras con España, Alemania, Bélgica e Italia tendría un costo inquietante para toda Europa. Hay consenso sobre la necesidad de reformar Schengen. Pero la ruptura solo agravaría todos los problemas, comenzando por el intercambio de información sensible y policial.

4. Proteccionismo

Solo consumo francés. Prentende cerrar las fronteras a los productos extranjeros e imponer un impuesto especial a las empresas que contraten a trabajadores extranjeros.
Guerras económicas. Las propuestas económicas de Le Pen iluminan un camino cierto hacia la agravación de la pobreza y la decadencia nacional. El proteccionismo patriótico, cerrando fronteras a productos extranjeros, tendría un costo inmediato en el bolsillo de los consumidores: ropa, calzado, electrodomésticos, automóviles, televisores, ordenadores, entre una larguísima relación de productos de consumo diario, serían más caros, por una razón muy simple… Francia dejó hace años de fabricar tales productos; incluso marcas nacionales (Renault, Peugeot) fabrican muchos de sus productos básicos fuera del territorio nacional. La «fiscalidad patriótica», por otra parte, además de sus connotaciones xenófobas, complicaría y encarecería la producción nacional en un largo rosario de actividades.
Crear nuevos impuestos a las empresas que den trabajo a extranjeros tendría una factura económica inmediata. La falta y encarecimiento de la mano de obra serían automáticos en sectores como la construcción. Y tendría una influencia negativa en los bancos y el sector financiero que necesitan de especialistas extranjeros. Lo mismo puede afirmarse para el comercio, el turismo y las grandes firmas transnacionales. Por no hablar de las guerras económicas que se entablaría con el resto del mundo que a todos empobrecerían.

5. Contra el comercio

Cruzada contra la globalización. El círculo de desastres se cerraría con la ruptura nacional con los grandes tratados comerciales internacionales y las instituciones que los regulan.
Pérdida económica. Francia es una potencia comercial, que basa su economía en las fronteras abiertas y en el comercio internacional. Su potencia comercial se basa en la excelencia de los productos nacionales y un entorno favorable a la liberalización de los intercambios. La ruptura de los grandes acuerdos comerciales y el fin del modelo liberal de comercio imperante en la actualidad sería un duro golpe a las finanzas de la nación y tendría un coste inmediato en la producción nacional de riqueza. Además, la cruzada contra la globalización iría contra la industria del turismo nacional. Francia sigue siendo una potencia turística cosmopolita. Y el comercio y la apertura siguen siendo esenciales para el bienestar del país.
ME TEMO QEU SE AVECINAN MALOS TIEMPOS PARA LA UE.