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viernes, 16 de septiembre de 2016

EL PP QUIERE QUE RITA BARBERÁ DEJE SU ESCAÑO.

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, este jueves en un acto de campaña en Santiago.

Cospedal se queda sola en el PP en su defensa de Barberá.



La secretaria general entiende que siga en su escaño mientras numerosos dirigentes del partido le piden que lo deje.

El PP se divide en la valoración de la decisión de Rita Barberá de mantener su escaño en el Senado pero darse de baja en el partido. El vicesecretario Javier Maroto puso voz a los indignados con que la exalcaldesa quiera conservar su sillón y aforamiento. Le respaldaron los demás vicesecretarios y otros dirigentes territoriales. Pero la secretaria general, Dolores de Cospedal, se desmarcó y le pareció suficiente con la baja de militancia. Rajoy siguió callado.
Tras el peliagudo acuerdo in extremis cerrado en la tarde del miércoles por Dolores de Cospedal y Fernando Martínez-Maillo con Rita Barberá llegó el jueves la reacción del partido. Durante gran parte de la jornada pareció un clamor en el PP la indignación por que no estuviera dispuesta a renunciar a su escaño. Los populares incluso apoyaron una propuesta en las Cortes valencianas para instar a Barberá a que entregue el acta.
El vicesecretario de Acción Sectorial, Javier Maroto, uno de los más duros con Barberá, declaró: “Es evidente que no renuncia al escaño para conservar el aforamiento y esa decisión no cumple los requisitos de dignidad y ejemplaridad que deben regir la política, un servicio público. Se ha equivocado y al permanecer en el Senado solo está prolongando su calvario, alargando la agonía”.
El portavoz oficial del PP, Pablo Casado, declaró desde la campaña vasca que dejar el acta de senadora “sería mejor para ella y para el partido”. En la misma línea se pronunciaron la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, el vicepresidente del Senado, Pedro Sanz, y el líder del PP catalán, Xavier García Albiol. Este último calificó el atrincheramiento de Barberá en su escaño como “un grave error y una situación muy desagradable”.

Solo la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal, opinó que la baja en el partido era suficiente y que no era necesario que Barberá dejara el Senado.
El vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maillo, que llevó la peor parte de la negociación directa con Barberá, confesó que durante las numerosas charlas con la exalcaldesa hubo “tiras y aflojas”. Rajoy no participó en la negociación con la senadora, su amiga, pero Barberá sabía que Maillo y Cospedal actuaban en su nombre.
El líder del PP, este jueves de viaje a la cumbre europea de Bratislava, aún no se ha pronunciado sobre el caso. La oposición le reclama que exija públicamente a Barberá la renuncia a su escaño.
El desmarque de la secretaria general del PP reabrió el debate sobre si el partido se había vuelto a dividir en la manera de atajar la corrupción. La vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, trató de rebatir esa idea: “No hay dos PP porque las siglas del PP las defiende Maroto, las defiendo yo y las defiende Cospedal. Cada uno tiene su manera de expresarse, a veces la manera no es hablar alto sino hablar claro”, declaró en 13tv.
La presidenta del PP valenciano, Isabel Bonig, señaló que renunciar al escaño no habría sido, como mantiene Barberá, “un reconocimiento de culpabilidad, sino una salida digna” y lamentó que “legalmente” no se pudiese “hacer nada” para quitarle el acta. El PP colocó a Barberá en el Senado en julio de 2015. Bonig presentó este jueves una resolución en las Cortes valencianas que insta a “buscar mecanismos para que, en caso de interés general o causa judicial, se articulen medidas para revisar o remover nombramientos de cargos públicos”. Ese complicado cambio legal no podría aplicarse, en cualquier caso, a la actual situación de Barberá.

Sorprendentes palabras de Cospedal

“¿Hubiese preferido que Rita Barberá dejase su acta en el Senado?”. La pregunta se le formuló en Santiago a la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, que respondió: “No. Mire, yo creo que ya ha hecho lo que considera que tenía que hacer y que tiene derecho a la presunción de inocencia como todo el mundo”. Y añadió: “¿Conoce a muchos ciudadanos que sin haber siquiera ido a declarar por un asunto de aportación de 1.000 euros tengan que dejar un escaño? Yo, no”. Esta posición “neutral” sorprendió en el PP.
NUESTRA FE EN LA DEMOCRACIA ESTÁ EN PELIGRO CON APTITUDES COMO LA DE RITA BARBERÁ.

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