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lunes, 18 de julio de 2016

EL GOBIERNO RECHAZA LOS AJUSTES

Luis de Guindos, ministro de Economía, en una reunión en Bruselas

El Gobierno rechaza los ajustes de Bruselas y confía en el crecimiento.


El equipo económico de Rajoy esgrime el nivel de crecimiento superior al 3% de los últimos años.

El Gobierno en funciones de Mariano Rajoy rechaza que vaya a hacer otro ajuste presupuestario de 10.000 millones de euros, que se tengan que congelar fondos europeos por otros 1.100 millones o incluso que Bruselas deba imponer una multa a España por el incumplimiento del déficit. La negociación con la UE corre paralela a la formación de un Ejecutivo en España, pero está en la recta final. El equipo económico de Rajoy esgrime como su gran baza el nivel de crecimiento superior al 3% de los últimos años y defiende que, si se mantiene la actual senda económica, cumplirá los objetivos sin necesidad de nuevos ajustes.
Los dos factores que manejan en el equipo económico del Gobierno de Rajoy, comandado por el ministro de Economía, Luis de Guindos, tienen que ver con el incremento del Producto Interior Bruto (PIB) en España, y con la generación de empleo desde hace algo más de un año. Las alegaciones presentadas en Bruselas ante la amenaza de sanción por no llegar al objetivo de déficit marcado para 2015 se fundamentan, sobre todo, en que ahora las aspiraciones de España no se basan en promesas, sino en los principales datos del último ejercicio de la economía.
“España lleva ya más de un año creciendo al 3%, como una de las mayores economías de la UE, y cuando se aumenta el PIB sobre el 3%, y además con un poco de inflación, no hace falta hacer mucho más para que se produzca automáticamente una bajada del ratio de déficit público casi en un punto, y eso son esos 10.000 millones de euros”, sostienen desde la dirección del equipo económico de Rajoy. Los colaboradores del presidente recuerdan que el año pasado ya se registró un descenso del déficit en siete décimas (7.000 millones de euros) sin necesidad de hacer ningún ajuste especial, sino por la propia inercia económica. Ahora se confía en aprovechar esa misma senda, continuar creciendo en torno al 3% y con la creación de unos 500.000 puestos de trabajo nuevos anuales.
Las previsiones que Economía discute con Europa insisten en esa vía: que en 2016 la economía española reducirá otro punto del déficit sin tener que aplicar ese recorte de 10.000 millones. El objetivo de déficit para final de 2016 se perfila sobre el 4% y del 2,9% para 2017. Bruselas reclamará un déficit del 3,9% este año y del 2,5% el siguiente.
Fuentes diplomáticas de Bruselas informaron a este diario de que la intención de la UE es sancionar a Madrid con una multa simbólica y la congelación de 1.000 millones de euros en fondos comunitarios por incumplir el objetivo de déficit en 2015. Además, le exigirá un ajuste estructural de 10.000 millones hasta 2017 y exámenes trimestrales que condicionarán la próxima legislatura. El Gobierno lo rechaza. “El recorte solo se tendría que aplicar si España no creciese este ejercicio y no se crease ningún empleo, es decir, si la economía nacional estuviese parada, pero eso no va a suceder”, argumentan los asesores de Rajoy.

Demandas teóricas

En La Moncloa y Economía siguen las advertencias de Bruselas sobre España y Portugal y diferencian muy claramente cuáles son las demandas teóricas que les gustaría poner en práctica a los niveles técnicos de la Comisión Europea (para evidenciar que las normas son para todos y tienen consecuencias) y las negociaciones políticas de alto nivel, que están justo en su fase decisiva. España tiene del 27 de julio al 2 de agosto para presentar sus alegaciones a una posible sanción europea. Es justo el periodo en el que Rajoy pretende desbloquear la situación política y conseguir un acuerdo para poder presentarse a la investidura. En el Gobierno constatan que la UE y la Comisión son conscientes de este calendario. De Guindos lo ha comunicado en público y en privado. Y el mensaje ha llegado. Rajoy también ha trasladado esta misma preocupación a sus interlocutores en España, especialmente al socialista Pedro Sánchez y al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.
El ministro ha asegurado a Rajoy que al final Bruselas no sancionará a España y ha utilizado el ejemplo de Portugal para subrayar que no es lo mismo haber incumplido repetidamente los objetivos de déficit en las fechas marcadas (como ha hecho el país vecino) que estar en el camino de no cumplirlo, pero con parámetros económicos de claro crecimiento.

Tres años para descongelar fondos.

Otra de las amenazas que se cierne sobre la economía española, por sus incumplimientos en los objetivos de reducir el déficit público, es la posibilidad de que la Unión Europea aplique una congelación de hasta 1.100 millones de euros previstos en distintos fondos europeos.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy sostiene que no tiene ese temor. Argumenta que para la recepción de esos fondos hay dos tipos de créditos, de compromiso (se aprueba y compromete el futuro gasto) y de pago (cuando se ejecuta realmente con el proyecto hecho), con márgenes suficientes de recursos y discusión. Si España fuese finalmente sancionada de aquí al 1 de enero de 2017, los fondos podrían ser congelados, pero podrían transcurrir hasta tres años para que esa decisión tuviese un efecto práctico.
El Gobierno no tiene ninguna constancia de otra de las advertencias posibles de Bruselas de acudir directamente a España a vigilar y supervisar la ejecución del Presupuesto cada tres meses. “Ese examen trimestral o esa supervisión reforzada serían muy extraños y no se han planteado”, aseguran fuentes del máximo nivel del equipo económico de Rajoy.
NO ME LO CREO, ESTO NA VA EN SERIO