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miércoles, 25 de mayo de 2016

LA SEGUNDA NOCHE DE VIOLENCIA EN BARCELONA CON GRAVES ALTERCADOS

Los agentes, protegiendo hoy el 'banco expropiado'

Los nuevos disturbios en Gràcia resucitan el espíritu de Can Vies


Los 'okupas' vuelven a protestar contra el desalojo del 'banco expropiado'

Centenares de personas empezaron una marcha pacífica desde la plaza del Diamant, que desembocó frente a la sede del llamado popularmente Banco Expropiado. Allí fue cuando se intentó la reokupación, sin éxito. Los Mossos cargaron y sacaron a varias personas que estaban en su interior. A diferencia del lunes, cuando ardieron contenedores, se volcaron coches y motos y volaron piedras y todo tipo de artefactos contra los Mossos, ayer la manifestación se redujo a algunos daños menores: 12 contenedores volcados, uno quemado, pintadas en fachadas y daños en la puerta del banco. Las cargas y las carreras se repitieron por diversas calles del barrio, mientras algunos vecinos protestaban con una sonora cacerolada desde los balcones contra los Mossos. El Sistema de Emergencias Médicas (SEM) atendió a cuatro agentes heridos leves, aunque a última hora aún se desconocía el balance definitivo.
El episodio de ayer se vivió con gran preocupación tanto desde el Ayuntamiento como desde los servicios de información de la policía catalana, que lo catalogaron de elevada peligrosidad. El mayor temor era que la ciudad reviviese de nuevo lo que sucedió cuando el alcalde Xavier Trias (CiU) ordenó el desalojo de Can Vies. El centro social tenía un gran arraigo en el barrio de Sants, y eso se notó en una semana casi ininterrumpida de disturbios en Barcelona. Tal fue la presión, que Trias dio marcha atrás en sus planes de desalojar el edificio, que está afectado por un proyecto urbanístico, y permitió que se reokupase la parte del centro que quedó en pie. Entonces los manifestantes llegaron a quemar la grúa que debía echar abajo el local.
Con el Banco Expropiado, la situación ha pasado a ser un problema del gobierno de Ada Colau. Según fuentes municipales, se ha intentado mediar con el colectivo okupa, a quienes ofrecieron un local alternativo en dos ocasiones: antes del desalojo y de nuevo ayer. Pero rechazaron la propuesta las dos veces, según esas mismas fuentes. El equipo de Colau alega sentirse impotente ante una situación heredada. La alcaldesa recordó que, a diferencia de Can Vies, el conflicto es entre un privado y el colectivo que okupó el lugar .
El Banco Expropiado apuntó en un comunicado que la “rabia” que estalló el lunes no solo era por el desalojo, “es a causa de todas las detenciones que ha habido últimamente, de todos los espacios registrados, de todos los secuestros legalizados y del asesinato de Juan Andrés Benítez”. Aseguró que entienden que haya “vecinos que estén molestos” por los “desperfectos físicos”, pero advirtió que defenderán el Banco “de todas las maneras posibles”.

Trias defiende ahora a los 'okupas' a los que pagó el alquiler


Episodio rocambolesco el que protagonizó ayer el ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias, a propósito del desalojo del Banco Expropiado, en Gràcia. El edil salió a defender a los okupas tras haberles pagado el alquiler, al final de su mandato, para evitar las consecuencias de un desalojo. “Los okupas del banco de Gràcia son queridos por la gente porque realizan tareas humanitarias y sociales”, tuiteó a primera hora. Un mensaje que borró posteriormente y matizó: “Un tuit anterior puede llevar a confusión sobre mi posición en relación a la violencia del movimiento okupa” y “Trabajamos para que se pudiera mantener la actividad social en el #BancExpropiat; pero rechazamos absolutamente la violencia del movimiento okupa”.
A pocos meses de agotar su mandato y tras el episodio del intento de desalojo de Can Vies —del que tuvo que dar marcha atrás tras cinco noches de disturbios— Trias pagó durante meses un alquiler de 5.500 euros a los okupas de la Travessera de Gràcia. El contrato se firmó a finales de 2014 y expiraba a finales de 2015.
La alcaldesa Ada Colau se encontró con el contrato de alquiler vigente y optó por no renovarlo al vencer a finales de 2015. Según explicaron ayer tanto la alcaldesa como el concejal de Gràcia, Eloi Badia, intentaron sin éxito mediar con los ocupantes y les ofrecieron un local alternativo, que rechazaron.
Ayer, Trias acusó a Colau de “no haber hecho absolutamente nada en un año” y aseguró que su ejecutivo optó por pagar para darse “un margen de tiempo para poder negociar una solución para la finca okupada por unas personas queridas por una parte del vecindario”. También el portavoz de CiU, Joaquim Forn, aseguró que se dieron un tiempo para mediar.
A las críticas de CiU se sumaron el resto de los grupos de la oposición: Ciutadans, ERC, PP y la CUP. A punto de firmar el pacto de gobierno, desde el PSC Carmen Andrés apostó por “buscar soluciones” y pidió que no se “criminalice” a los jóvenes.
QUIEN SIEMBRA VIENTO RECORGE TEMPESTADES Y HA LLEGADO LA TORMENTA PERFECTA.

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