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sábado, 2 de abril de 2016

125 MILLONES DIARIOS DE GASTO PARA LAS AUTONOMÍAS

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, durante la sesión de control al Gobierno de la Generalitat
Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, durante la sesión de control al Gobierno de la Generalitat 

Cada día que pasa, las autonomías tienen que pedir prestados 125 millones de euros para no quebrar. Es el demoledor dato que arroja la ejecución presupuestaria de 2015 que acaba de publicar el Ministerio de Hacienda. La diferencia entre lo que ingresan y lo que gastan volvió a agrandarse el año pasado en las autonomías, aunque no en todas por igual. Galicia, Canarias y País Vasco fueron las tres únicas comunidades que metieron en cintura sus números rojos. Tuvieron déficit, sí, pero sin superar el máximo del 0,7% del PIB que había marcado como objetivo el Estado para las autonomías. En todas las demás, el descuadre superó ampliamente ese techo, de nuevo con Cataluña como líder de gasto y de déficit. La consecuencia directa: más deuda.
De media, de cada cuatro euros que desembolsaron los gobiernos regionales en 2015, uno fue a cargo de la deuda. Tuvieron que recibir prestados 45.510 millones de euros para mantenerse a flote, para encajar todos sus pagos -entre ellos los vencimientos de deuda, que en 2015 ascendieron a 21.114 millones-.
La Comunidad Valenciana y Cataluña son las que más pagaron «al debe»: de todos sus desembolsos de 2015, un 47% y un 38%, respectivamente, fueron a costa de préstamos. Les siguieron Aragón y La Rioja, con un 36 y un 32%, respectivamente. Las que menos, Navarra y el País Vasco -ambas con un 11,4% de pagos a costa de deuda-, justo las dos autonomías que cuentan con ingresos privilegiados gracias a sus singulares regímenes forales. Del resto de comunidades, las 15 del «régimen común», entre las que menos se endeudaron para gastar fueron Galicia y Canarias; precisamente, de esas 15 autonomías, las dos únicas que cumplieron con el techo de déficit el año pasado.

Inversiones por los suelos

Cataluña es justo la antípoda de esa fórmula de la contención. Pese a estar asfixiada por la deuda que no ha parado de acumular, el año pasado siguió disparando su gasto. Es la que más incrementó sus costes estructurales, los ordinarios de funcionamiento: personal y gasto corriente. Lejos de apretar el cinturón a su sector público, gastó un 9,15% más en sueldos, elevó un 16,4% las compras -el gasto corriente en servicios y suministros-, disparó las subvenciones en año electoral y, sin embargo, adelgazó aún más su escuálido esfuerzo inversor. El dinero que la Generalitat dedicó a inversiones productivas en infraestructuras y equipamientos lo redujo un 20%.
En la Comunidad Valenciana, las inversiones del Gobierno autonómico se recortaron el año pasado otro 14%, pero el gasto en sueldos públicos creció un 6,57%, el gasto corriente lo hizo en un 3,25% y el saldo de las subvenciones que concedió -entre transferencias corrientes y de capital- aumentó en cifra neta en 146 millones de euros.

Presupuestos irreales

Los casos de Cataluña y la Comunidad Valenciana, y el de Galicia en el extremo opuesto, permiten entender por qué la mayoría de gobiernos regionales dispararon el año pasado el déficit y una minoría -caso del gallego- lo logró contener dentro de los límites que se habían marcado como objetivo.
Repasando las contabilidades oficiales del año pasado de las 15 comunidadesincumplidoras se pone de manifiesto un común denominador que, con más o menos intensidad, se repite de forma generalizada: de entrada, arrancaron el año con unos presupuestos irreales, por error o porque los «maquillaron» a conciencia, con previsiones de ingresos más o menos infladas y con partidas de gastos infradotadas, muy por debajo de lo que luego gastaron en realidad. Y el grueso del déficit desbocado radicó en el fuerte aumento de los costes de personal y del gasto corriente, que fulminó por completo lo que se ahorraron en menos pago por intereses y por amortizaciones de deuda pública.
En el lado contrario, las tres regiones que sí cumplieron el techo de déficitpartieron de unos presupuestos más ajustados, y durante el año gastaron de forma más contenida y menos alejada de los ingresos reales.
EL SISTEMA ACTUAL DE LAS AUTONOMÍAS ES INSOSTENIBLE PERO ÉSTAS NO VAN A RENUNCIAR A SUS BUROCRACIAS Y POLÍTICOS QUE VIVEN COMO LO ÁNGELES.

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