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domingo, 29 de noviembre de 2015

LA REALIDAD DE ESTA CRISIS

Aroa y sus hijos en la sede de Save the Children

El 30% de los madrileños no puede irse una semana de vacaciones

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza afirma que 334.000 madrileños sobreviven con menos de 332 euros mensuales.

El 30% de los madrileños no puede permitirse una semana de vacaciones al año y el 37% no puede afrontar gastos imprevistos. Son datos que ha proporcionado el quinto informe de la EAPN (Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social), de la que forman parte las principales ONG españolas. El 19,2% de la población de la región (1.239.000 personas) está en riesgo de pobreza, lo que supone 10 puntos menos que la media española. Pero no hay que olvidar que el coste de la vida es en esta región un 14% mayor que el promedio, según un estudio de la Universidad Pompeu Fabra.

“Los niños son pesimistas sobre su futuro”

Los menores de 15 años son el colectivo que más está sufriendo la crisis. Así lo manifiesta el INE. Uno de cada cuatro niños está en riesgo de pobreza y el 11% (129.000 menores) es víctima de pobreza extrema. Andrés Conde, el director general de Save the Children, habla de “un impacto multisectorial”. En la cesta de la compra muchos productos son prohibitivos y los niños no comen bien. Ha habido un recorte de becas que afecta a su acceso a libros de texto o al material escolar y se han rebajado los programas de refuerzo. Además, no se puede mantener una buena temperatura en casa, ni acceder a una excursión del colegio o a tratamientos médicos que no cubre la Seguridad Social.
En este contexto, Save the Children proporciona gafas, tratamientos dentales o audífonos. También provee de material higiénico e incluso alimentos. Mil menores madrileños asisten a sus talleres de refuerzo escolar y trabajan su estado emocional. “Muchos tienen muy baja la autoestima. Tienen una visión muy pesimista de su futuro. Hay que hacerles ver que no son menos que otros niños y que son capaces de conseguir sus metas”, subraya Conde. “La única estrategia para que salgan de la exclusión es la educación. Si abandonan la escuela hay muchas posibilidades de que repitan la vida de sus padres”.
Cuando el pasado 3 de agosto se derrumbó de madrugada un edificio en Carabanchel, solo tres de las 20 familias estaban fuera de Madrid. En un barrio obrero como el suyo, son muy pocos los que se pueden costear un hotel. Trece de cada 100 madrileños no están al día en los pagos de la letra de la casa o el alquiler, y siete en las facturas de agua y luz. Ocho no pueden calentar bien su vivienda. Y es que, según el informe de EAPN —de la que forman parte Cruz Roja y Cáritas—, 334.000 personas sobreviven con ingresos inferiores a 332 euros mensuales, lo que se considera “pobreza severa”.
Gabriela Jorqueras, coordinadora de EAPN Madrid, explica que “es muy complicado comparar, porque en las grandes ciudades y las zonas turísticas el precio de la vida es más alto”. Según un estudio de EAPN Europa, relata, “una persona en Madrid capital necesita 174 euros mensuales para comer, 647 euros si se trata de dos adultos y dos menores. Es decir, que las necesidades básicas son aquí mucho más caras”.
De cada 100 contratos que se firman en Madrid, 87 son temporales. Y en 212.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro. Con estos mimbres es complicado que el riesgo de exclusión baje. Aroa, de 29 años, su marido y sus dos hijos, de 6 años y año y medio, hacen virguerías para sobrevivir con 200 euros. Cuentan con una renta mínima de 600, y destinan 400 a su piso en Leganés. “Mi madre y mi suegra nos dan lo que pueden”, cuenta Aroa, que trabajó en una empresa de artes gráficas. “Me despidieron cuando tuve a mi hijo. Pensaban que no iba a poder cuidarlo. Les tenía que haber denunciado, pero no lo hice”, se lamenta.
Tener trabajo ya no garantiza una situación saneada. “Muchos trabajadores han accedido a infraempleos y otros han visto cómo se degradaban fuertemente las condiciones laborales en sus empresas. Hay la amenaza de o lo tomas o lo dejas”, reflexiona Ana Sánchez de la Coba, secretaria de Políticas Sociales de UGT Madrid.
El marido de Aroa montaba ascensores, en un sector, el del ladrillo, de los más castigados por la crisis. Ella trabaja cuando le sale algo “en la cocina o de camarera”. Dejó de estudiar con 16 años y tiene claro que sus hijos no deben abandonar la escuela para progresar. “No tengo para mandar a mi niño a una academia”, cuenta, pero lo suple con el apoyo en los deberes y las actividades extraescolares que le proporciona Save the Children Leganés.
Ha impedido que suba más la tasa de pobreza el que desde 2010 más de 200.000 inmigrantes se han vuelto a sus países o migrado a otros Estados. “Es un colectivo con mucha vulnerabilidad. Su riesgo de pobreza es el doble que el de los españoles”, sostiene Jorqueras. “Vinieron a ocupar trabajos precarios —muchos en la construcción— que se destruyeron y no han sido capaces de reintegrarse en el mercado laboral”.
En contra de lo que podría pensarse, la tercera edad se ha visto menos vapuleada por la crisis que los jóvenes. “Se han jubilado muchas mujeres que han cotizado y las pensiones se han mantenido mientras bajaban los salarios de la población”, explica Jorqueras.
La Asamblea dedicó recientemente un pleno a la pobreza. En él se aprobaron varias resoluciones: más becas, salud bucodental gratuita para los niños, escuela infantil para todos los menores... El consejero de Políticas Sociales, Carlos Izquierdo, negó entonces la existencia de tanto riesgo de exclusión, aludiendo al hecho de que solo 600 niños de los 5.000 previstos se apuntaron a los comedores escolares que a última hora abrieron en la región. También a la tercera mejor renta del país (12.597 euros, un 7% menos que hace seis años) o el peso de Madrid en el PIB. Para la oposición el problema es que la riqueza no está bien distribuida.
COMENTARIO:
Es la historia de la reactivación económica que no se nota en los bolsillos de los de "a pie"....vergüenza para los políticos que no distribuyen bien la riqueza, eso pienso