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miércoles, 28 de mayo de 2014

O SE PONE A LA BANCA EN SU SITIO O SEREMOS TODOS ESCLAVOS DE ELLA

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. (Gtres)
 
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde
La banca presiona al Gobierno para impulsar las refinanciaciones como pide el FMI.
Las peticiones formuladas ayer por el FMI en su informe sobre España han dado alas a la banca para presionar al Gobierno sobre el tratamiento de las refinanciaciones. Su argumento es que la normativa aprobada no incentiva la conversión de deuda de empresas en capital, ya que las participaciones industriales están penalizadas en las reglas de Basilea III. Y la única solución para asegurar la viabilidad de muchas compañías son esos canjes, añaden. El Ejecutivo está buscando fórmulas para satisfacer esta demanda, según fuentes conocedoras de la situación. Pero no es sencillo porque hay que buscar una excepción a las normas internacionales de solvencia.
El organismo internacional estima que "el necesario proceso de reducción de la deuda empresarial podría ayudar a crecer y a crear empleo si dicho proceso es apoyado por los acreedores, reestructurando el exceso de deuda de empresas operacionalmente viables. Todas las partes implicadas en estos procesos pueden ganar si se mitiga esta fuente de presión financiera para las empresas y se favorece su crecimiento". Y añade que "la reducción de la deuda también debería facilitarse reforzando aún más el marco de insolvencias, partiendo de las mejoras recientes al mismo, con un énfasis especial en ayudar a las pymes, incluyendo empresarios individuales.
Como es sabido, el Gobierno aprobó en marzo el Real Decreto-Ley 4/2014 de Reestructuración y Refinanciación de Deudas que relaja notablemente las mayorías necesarias para que varios acreedores puedan imponer al resto acuerdos con quitas, esperas y canje de deuda por capital para evitar el concurso. Este decreto concedía prácticamente todas las demandas de la banca, como la exención de OPA cuando superen el 30% del capital por uno de estos canjes, que la nueva liquidez que se inyecte sea la primera en cobrar en caso de quiebra, que la deuda que no se canjee no sea subordinada, que las quitas no se consideren ingresos a efectos fiscales y, por encima de todo, que la deuda que quede viva después de un canje no se considere morosa y no tenga que provisionarse.
Esto abre la puerta a que los bancos liberen las provisiones dotadas para estos créditos, que ahora van a pasar a 'normales'. Ahora bien, las entidades no pretenden hacerlo porque prefieren utilizar las provisiones para cubrir otros activos problemáticos en un entorno de morosidad muy elevada y, sobre todo, porque lo que ganan liberando provisiones van a tener que gastárselo en elevar su capital por el impacto de las participaciones empresariales que asumirán como consecuencia de los canjes. 
Eliminar la penalización de las participaciones industriales
Las nuevas normas de solvencia internacionales de Basilea III penalizan las participaciones empresariales porque se incluyen en los activos ponderados por riesgo (APR, el denominador de la ratio de capital) no a su valor real, sino al 1,250% de este. Es decir, que pesan en los APR mucho más que los créditos, por lo que, si los fondos propios (el numerador) se mantienen igual, la ratio baja. Y hay que conseguir más capital para mantenerla igual, que saldrá de los beneficios, al igual que las provisiones. Esto es lo que se conoce como "consumo de capital".
Según las fuentes consultadas, el sector ha advertido al Ejecutivo de que, si se mantiene esa penalización, las entidades no tienen incentivo para convertir deuda en acciones y, por tanto, para salvar a las empresas viables pero con exceso de endeudamiento, que es el objetivo de esta norma. "Si no hay un incentivo, la norma va a fracasar y no se va a salvar prácticamente ninguna empresa. Todas las que podrían beneficiarse de esta norma acabarán en concurso si se sigue penalizando esta conversión".
El problema de Economía –y la razón por la que esto no se incluyó en el real decreto– es que aquí estamos hablando de una directiva y un reglamento europeos que trasponen Basilea III, que no se pueden modificar con el ordenamiento nacional. No obstante, las fuentes aseguran que se está buscando una fórmula aprovechando que la norma se está tramitando ahora como ley para incluir otros conceptos, como extender las mayorías a las empresas que ya están en concurso o regular los honorarios de los administradores concursales.
COMENTARIO:
A LA BANCA HAY QUE PARARLE DE UNA VEZ POR TODAS LOS PIES. Y LOS PAÍSES RICOS QUE PAGUEN LA DEUDA DE LA BURBUJA INTERANCIONAL COMO NOSOTROS PAGAMOS LA DEL LADRILLO

 

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