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lunes, 28 de abril de 2014

OTRO CHOLLO DEL GOBIERNO DEL PP PARA AMIGOS

El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo

Exteriores sacará a ‘concurso’ las embajadas y evaluará a los aspirantes

Las legaciones diplomáticas se dividirán en tres categorías, según su importancia.

El nombramiento de la mayoría de los embajadores ya no será una decisión discrecional del titular de Exteriores, sino el resultado de un procedimiento reglado en el que los diplomáticos que reúnan los requisitos exigidos podrán presentar sus candidaturas ante un comité de nombramientos, que evaluará sus méritos y podrá convocarles a una entrevista personal antes de elevar una terna con orden de preferencia —eso sí, no vinculante— para que elija el ministro.
Así se deduce, al menos, del borrador del Reglamento de la Carrera Diplomática, pendiente de informe del Consejo de Estado, que sustituirá al vigente desde 1955 y cuyo objetivo es “profesionalizar” el servicio exterior y salvaguardar de bandazos políticos la trayectoria de sus funcionarios. Esa es la teoría, porque las excepciones son tantas y tan relevantes que la práctica dependerá de la voluntad política de los responsables de aplicarla.
Estas son las novedades más destacadas del reglamento:

Tres clases de países

Las misiones diplomáticas se clasificarán en tres categorías, atendiendo a su importancia. La clasificación se aprobará anualmente, pero podrá modificarse en función de las circunstancias. Exteriores no cree que los países se molesten por ser incluidos en las categorías inferiores y aduce que otros Gobiernos aplican este método. El tercer grupo, el de menor importancia, no podrá incluir más del 25% del total.

Embajadas a dedo

Cada septiembre se publicará la lista de embajadas que serán cubiertas el siguiente agosto, con indicación de aquellas que queden excluidas de este procedimiento. Es decir, el ministro puede reservarse un número indeterminado de embajadas —se supone que las de mayor peso— que seguirán siendo cubiertas a dedo, incluso por no diplomáticos. Exteriores aduce que un reglamento no puede quitar competencias atribuidas por ley al Consejo de Ministros.

Requisitos de los aspirantes

Para dirigir una embajada de las clasificadas en el Grupo I, las más importantes, los aspirantes deberán tener al menos la categoría de ministro plenipotenciario de 3ª clase —el cuarto escalón en la cúspide de la carrera diplomática— y haber dirigido una embajada. Para las del Grupo II, las intermedias, deberán tener la misma categoría que en las anteriores, pero bastará con haber ocupado durante tres años un puesto directivo en la Administración (subdirector general o director de gabinete), y haber sido durante tres años número dos de una embajada o cónsul general. Para las del Grupo III, bastará la categoría de consejero de embajada y dos años como alto cargo y número dos de una embajada o cónsul general.

20 años de antigüedad

Para dirigir una misión diplomática, incluso las de menor nivel, habrá que llevar al menos 20 años en la carrera, lo que provocará un envejecimiento del colectivo de embajadores e impedirá que haya, como en los últimos años, jóvenes embajadores/as en zonas especialmente duras, como el África subsahariana. Exteriores aduce que la carrera diplomática dura 30 a 40 años y llegar a embajador demasiado pronto es fuente de futuras frustraciones.

Ex altos cargos exentos

Los diplomáticos que hayan sido altos cargos en el Ministerio de Asuntos Exteriores o embajadores están exentos de los requisitos exigidos para dirigir las embajadas de los grupos II y III.

Comité de nombramientos

Las candidaturas de los aspirantes a embajador serán evaluadas por un comité formado en exclusiva por altos cargos, presidido por el subsecretario, que presentará al ministro una terna de aspirantes por orden de preferencia y sin carácter vinculante. Es decir, el ministro podrá elegir al clasificado en último lugar.

Criterios de evaluación

El comité de nombramientos tendrá en cuenta, entre otros criterios, el conocimiento del idioma local o la experiencia previa de los aspirantes, a los que podrá convocar a una entrevista personal.

No más de dos embajadas

Los diplomáticos no podrán ocupar más de dos embajadas sucesivas y ningún diplomático podrá estar destinado en el extranjero más de nueve años consecutivos. Los embajadores cesarán al cumplir tres o cuatro años en el puesto, aunque se les podrán prorrogar por un año.

Curso de ascenso

La Escuela diplomática hará cursos de ascenso obligatorios para la categoría de ministro de tercera (similares a los del generalato en los militares), así como cursos de capacitación y actualización para destinos en el exterior.

Libre nombramiento y remoción

Todos los puestos en el exterior, de embajador a secretario de 3ª clase, son de libre designación y sus titulares pueden ser removidos discrecionalmente en cualquier momento. Exteriores alega que, dada su repercusión sobre la imagen de España, no puede esperar a la tramitación de un expediente para sustituir al personal en el exterior.
 

De Madrid a Ankara y viceversa

El Reglamento de la Carrera Diplomática es la última obra del subsecretario de Exteriores Rafael Mendívil Peydró, que próximamente dejará el cargo para convertirse en embajador en Turquía. En los casi dos años y medio que ha ocupado la Subsecretaría de Exteriores, Mendívil ha impulsado la Ley de Acción y del Servicio Exterior, que regula por vez primera la acción del Estado en el extranjero, la Ley de Tratados, la modernización de la Obra Pía o el proyecto de nueva sede del Ministerio de Exteriores.
Como máximo responsable de la política de personal del departamento, su gestión no ha estado exenta de polémica, en gran medida porque ha sido el brazo ejecutor del ministro José Manuel García-Margallo, a quien no le ha temblado el pulso a la hora de destituir a embajadores o altos cargos.
Méndivil intercambiará su puesto con el actual embajador en Ankara (Turquía), Cristóbal González-Aller, quien se convertirá en el nuevo subsecretario. Este último fue subdirector general adjunto de Personal y ocupó varios altos cargos en la Secretaría de Estado de la UE antes de convertirse en embajador representante adjunto ante la UE de 2003 a 2010.
COMENTARIO:
Y que hablen o al menos tengan nociones del idioma del país de destino, ¿no será un merito?. Y que conozcan perfectamente la situación del país de destino, económica, social, humana, etc, ¿no será un mérito?.... Tener un embajador, por ejemplo en España, de cualquier país del mundo, que no hable ni una sola palabra de español, deja un poco que desear... Se supone, perdonen mi inocencia, que un embajador debería conocer el país al que va destinado. ¿o no?..