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viernes, 28 de marzo de 2014

PERDIÓ UN TESTÍCULO EN LA MARCHA DE LA DIGNIDAD

Ruiz, en el Hospital Gregorio Marañon

“Oí un cañonazo y me pegó la pelota”

Gabriel Ruiz, un manifestante del 22-M, perdió un testículo durante la Marcha de la Dignidad.


Gabriel se había trasladado en el coche de su padre junto con su amiga Alba, desde Báscones de Ojeda (Palencia), donde trabaja en el campo. En la maleta solo llevaban una botella de agua y unos sándwiches que su hermana les había preparado, ella no acudió a la manifestación.
La marcha transcurrió con tranquilidad, pero no fue una protesta apática. Todo lo contrario. Los ánimos rezumaban indignación. Eran las 20.30 y los manifestantes se encontraban en Colón. Sonaba el Canto a la libertad cuando empezó el jaleo: "La policía comenzó a dispersarnos. Algunas madres corrían con los carritos de sus hijos, se comenzaron a ver bengalas por el cielo, corrimos y nos defendimos. Ellos avanzaban, nosotros los frenábamos, volvían a avanzar, nosotros volvíamos a frenarlos. Recibí un porrazo en la cabeza y salí corriendo, nos reagrupamos y a 50 metros de Cibeles, cuando iba andando, oí un cañonazo, y sentí cómo me pegaba la pelota. No rebotó, me dio directamente". A partir de ahí todo fue dolor.
Gabriel cuenta su historia tumbado en la cama del hospital, mientras mira la calle que espera pisar en los próximos días. Su amiga Alba (y así lo ha confirmado ella misma) lo ayudó junto a otro chico a levantarse, y lo llevaron hasta una unidad del Samur que se encontraba en la glorieta de Cibeles. La ambulancia lo trasladó a un centro de atención médica en Atocha, donde lo sedaron. Desde allí Alba llamó la hermana de Gabriel quien acudió inmediatamente. "Eran las 21.04 cuando me llamó, me dieron sus papeles y nos vinimos a este hospital", comenta la chica periodista.  De ahí lo llevaron al hospital.
Fuentes policiales han afirmado a este diario que ellos no han recibido, por parte del Samur, notificación del traslado de este chico al hospital. "¿Pero cómo pueden decir eso?, pregunta la hermana, "yo estuve allí. Es que yo llegué a Atocha y lo acompañé al hospital", puntualiza. "No estoy en contra de los policías, no somos enemigos. El Gobierno es el enemigo", protesta Gabriel. 
Ahora este palentino de ojos marrones, tez blanca y un poco de barba espera a que esta pesadilla termine y pueda volver al trabajo. Gabriel está seguro de que va a denunciar los hechos: "No me voy a rendir".
COMENTARIO:Una democracia no es una dictadura electa. El gobierno debe defender los derechos de la mayoría, cuando defiende a una élite y encima es corrupto pierde toda legitimidad, y el derecho de manifestación, que es tan sagrado en una democracia cono el derecho al voto, está para recordárselo. Sí te molesta te fastidias pero no puedes amordazar y reprimir la expresión de la gente, demócrata de hojalata. Un dato: el PP sólo saco el 33% de los votos posibles.

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