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jueves, 3 de enero de 2013

DE LAS MUERTES POR LA CRISIS NO SE INFORMA

Un hombre se quema a lo bonzo al no tener “ni para comer”.

La víctima, de 57 años, se prendió fuego en la calle junto al mayor hospital de Málaga

Un hombre de 57 años de edad que atraviesa dificultades económicas ha ingresado este miércoles en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Carlos Haya de Málaga con quemaduras muy graves tras quemarse a lo bonzo en plena calle. Los hechos ocurrieron en la avenida Carlos Haya, a pocos metros del centro hospitalario. La víctima presentaba heridas por quemaduras de tercer grado en el 80% su cuerpo, según el parte médico. Las llamas le afectaron a todo el cuerpo, a excepción de la cabeza y el cuello.

Un testigo que auxilió al hombre tras rociarse con una botella de gasolina y pegarse fuego con un mechero, aseguró que este le dijo que atravesaba “graves problemas económicos” y que “no tenía ni para comer”. El hombre, casado y con hijos, llevaba desempleado varios meses.

Varios taxistas situados en una parada cercana utilizaron los extintores de sus vehículos para apagar las llamas. Según los servicios de emergencia del 112, fueron varios transeúntes, junto a los taxistas, los que auxiliaron al individuo en la misma calle hasta que consiguieron sofocar el fuego. Los sanitarios fueron los encargados de trasladar a este hombre hasta el centro hospitalario.

El incidente se produjo pasadas las seis de la tarde en una de las zonas más concurridas de la capital malagueña. Los agentes de la policía científica de la comisaría de Málaga estuvieron varias horas en el lugar de los hechos recabando pruebas como la botella utilizada por la víctima, así como los testimonios de las personas que le auxiliaron. El suceso provocó un importante revuelo en la zona, lo que obligó incluso a la policía local a cortar el tráfico.

Nuevo caso en Málaga
El suceso ocurre apenas dos semanas después de que, también en Málaga, una mujer de 52 años, Victoria M., se arrojara desde el balcón de su apartamento después de haber recibido una orden de embargo de algunos de sus bienes debido a las deudas que mantenía con una entidad financiera. Además de los problemas económicos, la fallecida sufría una depresión derivada del estado de salud de su madre, de 96 años y víctima de Alzheimer.

Al menos otras tres personas se han quitado la vida en los últimos meses cuando estaban a punto de ser desalojadas de sus casas por falta de pago de la hipoteca.



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