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sábado, 17 de marzo de 2012

ODISSEY ESCONDE EN GIBRALTAR MONEDAS QUE NO ENTREGÓ A ESPAÑA CON EL BENEPLÁCITO INGLÉS QUE FUERON LOS QUE HUNDIERON LA NAVE "LA MERCEDES" EN UN ATAQUE PIRATA

Patio de Armas del palacio Grimaldi.Mónaco(foto J.A.Miyares)

Un exministro de la Roca representa hoy a quienes quieren el botín y ha dado a conocer piezas «dañadas por una explosión»

Las mentiras persiguen a los cazatesoros. Según ha podido saber ABC, Odyssey Marine Exploration, empresa condenada por la Justicia de EE.UU. a devolver a España las 590.000 monedas expoliadas de la fragata «Mercedes», guarda aún en Gibraltar muchas más piezas de las que han mostrado hasta ahora. De hecho, según los documentos a los que este diario ha tenido acceso, hay un nuevo inventario con más piezas de las que figuraban en anteriores ocasiones.

Hasta ahora, Odyssey ha alegado siempre que había solamente 59 piezas de poco valor, monedas inservibles, trozos de metal, objetos de la tripulación naufragada (gemelos, lentes de catalejo, clavos de metal) que no pudieron llevarse a Tampa por el inicio de la batalla legal ante los tribunales de Florida.

Tiempo y dinero perdidos
Pero la gran mentira de Odyssey ante el juez de Tampa acaba de aflorar y es posible que tenga consecuencias legales para sus responsables. El abogado de España así lo demanda, y está esperando a que todo esto se aclare para pedir las costas. Los cazatesoros siempre dijeron que no había restos de un barco en el lugar del expolio. Y que nada les podía permitir saber de qué buque podían proceder las monedas. Y han hecho falta cinco años para demostrar ante la justicia que podía ser la «Mercedes» —la fragata española que se hundió tras estallar en mil pedazos en 1804—, un buque de Estado, para que el juez diera a España la razón al 100%.

Pero algunos nobles peruanos y colombianos, descendientes de familias que llevaban monedas en la fragata y que exigieron en Tampa parte del botín, defendidos por uno de los más temidos abogados del lobby de los cazatesoros, acaban de emprender acciones legales en Gibraltar para reclamar estos nuevos despojos del expolio. Y lo que es aún más sospechoso, su abogado no es otro que Daniel Feetham, que para más extrañas coincidencias fue ministro de Justicia de la Roca entre 2007 y 2011.

La explosión de la Mercedes
Ha sido este abogado, que estuvo en el centro del conflicto judicial con Odyssey y España durante sus años de mandato, quien ha ofrecido la posibilidad de recibir más objetos a sus clientes. En concreto, hay un lote de monedas «dañadas por una explosión». Con estas monedas en la mano, la identificación de la «Mercedes» habría ahorrado muchas horas y dinero al juez y a la defensa de España en Tampa. La fragata se hundió tras estallar el pañol de la pólvora en la batalla del Cabo de Santa María.

Así lo ha recordado el abogado James Goold en Florida, donde ayer hubo una vista en la que se ha interrogado duramente a la compañía cazatesoros, con el fin de que devuelva a España todos los objetos que tenga, como manda la sentencia.

Además de esas monedas hay otras 151 no catalogadas, como Odyssey aseguró de manera vehemente que haría ante el juez, que fueron extraídas del «contenedor 10». ¿Cómo una firma de abogados tiene más información que la que Odyssey ha dado al tribunal?, se pregunta Goold. Los hechos demuestran que tienen más monedas, que las han ocultado en sus inventarios (y que el exministro Feetham lo sabe).

¿Hasta dónde llegan las mentiras y la implicación de las autoridades de la Roca? De hecho la justicia española, que sigue un proceso penal en La Línea de la Concepción solicitó en varias ocasiones acceder a los restos almacenados para investigar su procedencia, sin suerte. El abogado José María Lancho, que representa a la acusación popular en La Línea y que fue quien con sus hallazgos cerró la posibilidad de indemnización a los descendientes, afirma que «sin el papel incalificable de Gibraltar habría sido imposible todo lo acontecido con Odyssey. Supone un fracaso de todo orden jurídico en el Estrecho. Allí hay gente dispuesta a sacar ventaja de la desestabilizacion estratégica de la zona».

Además dice que «Gibraltar ha quitado validez a dos convenios, el de blanqueo, seguimiento, embargo y decomiso de productos del delito (1990) y el de asistencia judicial penal entre Estados miembros (2000). Son imprescindibles para la construcción europea. Voluntariamente, Gibraltar es una realidad off shore en lo financiero y en lo legal, un vecino hostil y oportunista que tergiversa el sentido de la UE como si fuera una ventaja competitiva».

La fuerza y no el Tratado de Utrecht.
Por último añade que «la comunidad jurídica española está ya convencida de que para Gibraltar el Tratado de Utrech carece de ninguna virtualidad y que el fundamento y la razón de ser de Gibraltar, en pleno siglo XXI, se basa esencialmente en la fuerza». Sea como fuere, este nuevo capítulo de engaños asistidos desde Gibraltar pone en entredicho toda la estrategia legal de Odyssey Marine Exploration.